lunes, 16 de noviembre de 2009

Club Nautico San Isidro - Restaurante Central

El Restaurante Central del Club Náutico San Isidro se encuentra dentro del edificio principal del Club. La entrada es en Mitre 1999, Bajo de San Isidro. Esta calle es la continuación de Primera Junta, bordea el puerto de San Isidro, la terminal de la línea 168 de colectivos y el destacamento de Prefectura.


Ayer domingo decidí cumplir con la promesa de llevar a un muy buen amigo a conocer el mejor revuelto de gramajo que probé hasta ahora, en el Restaurante Central del Club Náutico San Isidro. Hacía ya mucho tiempo de que le había contado –con mucha algarabía– de este espectacular revuelto de gramajo y la nobleza obligaba a cumplir.


Lo pase a buscar por La Lucila a eso de las 9 de la noche y note que él no recordaba el destino, lo cual hizo que se sorprenda cuando cruzábamos el puente de acceso al Club que cruza el arroyo Sarandí. Siendo domingo y habiendo una gran concurrencia de socios, estacionamos frente a las oficinas de Yachting y desde allí nos dispusimos a caminar hacia el edificio central. Si bien la náutica a vela lo había acercado muchas veces a conocer el Náutico, él nunca había entrado al restaurante, lo cual presentaba una ventaja frente a la novedad que genera la primera visita. Al entrar nos recibió un mozo, me saludo por mi nombre y nos indico que la única mesa que quedaba disponible era frente a la barra y al lado del bow window, completando la capacidad del lugar con nuestra presencia. Rápidamente sentados a la mesa, le indiqué al mozo que esta vez no necesitábamos ver la carta y que la orden era 2 revueltos de gramajo, uno bien babée y otro normal. Para tomar dos aguas con gas. Hecho el pedido, se retiró el mozo raudamente para abrir las puertas de la cocina de par en par, perdiéndose en los destellos del acero inoxidable que provenía de la cocina.


--“Tiene una onda parecida al restaurante del Boating Club”, me comento, “pero se diferencia con el estilo náutico y deportivo en todos los detalles del lugar”.
La razón del comentario era la iluminación de las pantallas de tela en los veladores, la decoración y la amplitud de entre las mesas. El Restaurante Central tiene una ambientación netamente náutica y elegante, con maquetas de barcos y veleros clásicos en las vitrinas, viejos trofeos bien lustrados recordando glorias de actuales y de antaño, columnas circulares blancas las cuales las rodea una larga soga marinera, y el inmenso timón de rueda en la entrada. El techo tapizado de cortas vigas verticales de madera barnizada, una amplia barra y el bow window en el extremo. A esto hay que agregarle la conocida iluminación en veladores con pantallas amarillas y la impecable mantelería presentada en las mesas. Todos estos detalles generan un ambiente sumamente cálido, en donde uno siempre puede perder la vista en algún cuadro que muestra el diseño de una embarcación, o simplemente contemplar algún velero silencioso que se aleja por la oscura desembocadura del arroyo Sarandi. La mesa presentada de manera perfecta (como siempre), con el detalle del individual de tela entre el mantel y el plato; el pequeño plato para pan y su respectivo cubierto en el lugar correcto y la exquisita panera con pancitos calientes acompañados por un dip de queso blanco bien liviano. La única crítica a la presentación es que las servilletas son sintéticas y no de algodón, un simple detalle que a mí siempre me consta. Si bien el lugar llega a ser ruidoso cuando llega al máximo de su capacidad, esta vez solo se sentía un suave murmullo debido al inminente lunes que se avecinaba; podían verse familias caminando por el pasto y gente dejando el lugar. Le comenté que antiguamente la concesión era de la madre de los conocidos Hermanos Petersen, la cual siempre cuidaba de la calidad de los platos y velaba por su superación. Se nota que logró transmitir esa habitualidad a sus hijos, hoy encargados de llevar adelante el lugar. Ellos decidieron innovar en la carta con propuestas nuevas (y a veces excesivamente audaces), logrando la increíble aceptación de los todos los socios; me atrevo a decir que cualquier plato que reza la carta no va a defraudar al comensal. El Restaurante Central del Club Náutico San Isidro es EL lugar ideal para una cena de negocios.


Le pregunté su opinión del lugar y fue su primer comentario la comodidad que sentía, como los mozos sabían atender a los clientes (mayoritariamente habitués) y la acertada decoración deportiva
--“El lugar perfecto para un sportsman”, dijo confiado. No podría estar más de acuerdo.


Llegaron los revueltos de gramajo en unos interesantes platos cuadrados. La altura del revuelto hizo que sus ojos se abrieran en gran tamaño mientras el mozo los servía con confianza, quedando sin palabras frente al plato durante unos largos segundos. El revuelto de gramajo de este restaurante es de papas pay bien crocantes, finas y muy largas, haciendo que se entrecrucen entre ellas para poder darle forma (y mucha altura) al contenido del plato. Se le agrega jamón cocido en innumerables tiras que fueron salteadas previamente, siendo otro elemento crocante en la cuestión. El huevo cumple el requerimiento del estado demandado por el comensal, respetando la decisión babée o clásica, tal cual como cuando uno pide la carne “a punto” o cocida; inclusive podía verse como se escurría la yema entre esas saetas doradas entrecruzadas entre sí, informando que el huevo fue incluido en la alquimia hace instantes. La temperatura? Como es de esperar de una preparación finalizada hace instantes: peligrosamente caliente. La pimienta agregada por el chef es ínfima, algo de lo que el mozo ya esta al tanto y la ofrece ni bien entrega los platos al mantel. Este revuelto de gramajo es simple y dejando de lado las conjeturas ante la perfección del primer bocado… este revuelto de gramajo es PERFECTO, no necesita de otros ingredientes y la verdad que uno se olvida de ellos.


Pude ver como el plato era devorado por aquel que siempre pregonó por la ingestión lenta y sus virtudes, algo sumamente controversial ante el hehco de disfrutó de una gran comida sin importar por la velocidad implicada.. Esto es común en los primerizos afortunados de probar este plato del restaurante... y ya preocupa si no se cumple.


--“ Efectivamente este es el revuelto de gramajo mas rico que probé en toda mi vida… jamás creí que probaría un revuelto más rico que el del balneario Charly en Miramar… pésimo que no estamos tomando un vino con esta delicia… esto es fuera de serie… que pasara si se le pone foie grass?… quedo muy mal si me pido uno para llevar?… pensé que me estabas verseando… tenias razón… ¿¿¿¡¡¡cuando volvemos???!!!”.
Estos fueron algunos comentarios que hizo al finalizar (o mejor dicho, aniquilar) el plato, mientras conocía el agua por primera vez desde que se sentó. El no había quedado con hambre, sino que estaba siendo arrebatado por una gula inmensa la cual pude sofocar a tiempo.


Quedamos hablando de donde era que uno podía encontrar las comidas clásicas en su máximo esplendor, como el revuelto que acababa de probar, quedando anotados dichos comentarios en mi “libreta de obligaciones gastronómicas” que me guía en mis próximas visitas.


Me ofreció llamar al mozo para conocer la carta de postres, pero lo induje a que lo dejemos de lado. La razón? En el auto tenia unos cupcakes que hace mi amiga Graciela de SWEET SINS CUPCAKES. Ella había pasado por casa al mediodía y me dejo una elegantísima caja llena de cupcakes para que pruebe. Si bien conozco sus creaciones, me es irresistible dejar de lado la propuesta de conocer sus nuevas recetas, especialmente cuando estuve todo el día postergando el momento y controlando que ninguna mano intrusa intentara quebrar su lacre. Los cupcakes eran de naranja, lemon pie y menta con chocolate; dos de cada uno que fueron disfrutados en las reposeras que dan al río mientras veíamos los veleros volver de una larga jornada deportiva, inmejorable forma para terminar la cena.


(Nota del Autor) Para ir a cenar el Restaurante Central del Club Náutico San Isidro es necesario ser socio o ingresar como invitado sin cargo al restaurante los días de semana. Los fines de semana también se puede ingresar como invitado de un socio pero pagando un muy elevado precio por la entrada. Créanme que la cena en este restaurante lo vale.


El precio? $86 de precio final en el ticket


Datos Útiles:
* Club Náutico San Isidro Tel. 4732-0600
http://www.cnsi.org.ar/
* Sweet Sins Cupcakes Tel. 15-6731-2808
http://www.sweetsinscupcakes.blogspot.com/




fotos by http://www.cnsi.org.ar/nuevo/Fotogaleria/galeriacc.asp?idFoto=1460&grupo=amaneceres_am



fotos by http://www.cnsi.org.ar/nuevo/Fotogaleria/galeriacc.asp?idFoto=1476&grupo=amaneceres_am


fotos by http://www.cnsi.org.ar/nuevo/Fotogaleria/galeriacc.asp?idFoto=1471&grupo=amaneceres_am

1 comentario:

  1. Excelente Nota!!!
    Para mi es el mejor plato de mi vida! lo comi desde los 8 años y cada vez me gusta mas!! A veces cuando llevo a una chica a comer, me mira como si fuese un laucha (es de los platos mas baratos de todos, si bien recuerod 22pesos)

    Simplemente excelente! lo he tomado con un buen tinto o como vos con agua con GAS. Babe mi preferido!! y el lugar del club... si es al aire libre es increible...!! de lo mejor que herede de mis abuelos (ambos socios!)

    Saludos

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